American Saddlebred

raza

Quien alguna vez pensó que montar a caballo era una tortura o el dolor era insoportable, nuca ha montado un American Saddlebred. Estos animales mueven las piernas en concierto en el mismo lado de sus cuerpos, entrando en contacto con la tierra en una cadencia quebrada. El paseo es cómodo, comparado a la sacudida de un trote. Es tal vez que por ser de un tipo largo y delgado, con la cabeza refinada y un cuello de cisne de porte muy elevado podría bailar el “Lago de los cisnes”.

Un rasgo distinguible es su alta inteligencia. Alerta y curioso, Saddlebred posee una personalidad, que hace que sean orientados al uso cómodo. El Silla Americano es un caballo práctico, dotado para labores agrícolas sin perder la elegancia por lo que es partícipe en las carreras de arnés; por otro lado en lo que menos participa es en el enganche y el paseo. Aunque cuando se mueve da una sensación de autómata. Es criado para exhibiciones hípicas en las que puede competir en tres clases, arnés ligero, tres y cinco andares. Puede efectuar dos pasos adicionales al normal, trote y medio galope; que son el paso lento y el pasitrote, estos son especiales de esa raza. Son estimados por su temperamento, una impaciencia, una fuerza y carácter sumamente valorables.

Aunque para entrenarlo, se requiere de cierta coercitividad, no son en realidad dificiles de manejar o domar, por su temperamento e impaciencia suelen no ser comprendidos por algunos domadores; sin embargo, si llega a identificarse con el jinete, lo seguirá sin ningun reparo.

Los orígenes del American Saddlebred

Durante el siglo XVIII, los colonos americanos comenzaron a cruzar caballos ambladores de Narragansett con Purasangres refinados de gran alzada. Los productos de estos cruces se conocieron simplemente como caballos americanos y forman parte de la historia de su país porque sirvieron durante la revolución acompañando a los pioneros y siguiendo los pasos de Daniel Boone a través del desfiladero de Cumberland hasta Kentucky, donde asistieron en las batallas contra los británicos y sus aliados indios en la guerra de 1812.

En Kentucky, la cría de buenos caballos de Silla Americano tomó prioridad y a principios del siglo XIX el tipo vino a llamarse Silla Kentucky; aunque principalmente sirvieron de montura en las fincas y grandes plantaciones por sus cómodos aires y su agilidad, también se seleccionaron para satisfacer la vanidad humana y se desarrollo un tipo para enganche elegante y vistoso, que a la vez era lo suficientemente fuerte como para trabajar en la finca y veloz para ganar las carreras y competencias entre granjeros. Durante la década de 1830, se añadió sangre Morgan y Purasangre para aportar más solidez, mejores aires y el resultado de estos cruces es el caballo de Silla Americano.

A mediados de la década de 1840, se fijo el tipo y se estableció la raza. Denmark, nacido en 1839, fue semental fundador del que desciende casi el sesenta por ciento de los caballos de Silla Americanos.

Los caballos de Silla Americanos sirvieron de montura a los célebres soldados de la caballería durante la guerra civil, incluido el general Robert E. Lee, Ulysees S. Grant y Stonewall Jackson. Al finalizar la guerra, los criadores se dedicaron a fomentar el caballo de Silla Americano para las exhibiciones y se puso de moda un caballo de tipo llamativo y ostentoso. 

La influencia del American Saddlebred

Estos caballos son mucho más que un caballo de exhibición vistoso. Por su naturaleza amistosa y sensible son caballos populares para el desfile y la policía. Algunos son buenos para cacerías y otros para las carreras de barriles. No obstante, el oficio más reciente del Silla Americano es la doma, gracias a su energía y a sus características de elevación del tercio delantero. El cruce con el caballo inglés lo ha convertido también en una raza óptima para el salto de obstáculos, lo que sin duda le supone la posibilidad de incrementar su difusión. Gracias la carácter dulce y manso aprende rápidamente por lo tanto lo convierte en el caballo preferido por la caballería.

Características físicas:

Cabeza: Es pequeña, la mantiene constantemente atenta a todo lo que sucede a su alrededor. Suele mantener la cabeza erguida con un porte de gran nobleza. Ojos muy vivos, ollares anchos y orejas rectas.

Cuello: Es largo y elegante y su unión con las espaldas aseguran el elevado porte de la cabeza en movimiento.

Espaldas: El emplazamiento de la escápulas permite la notable libertad de los aires.

Extremidades: Son largas y muy delgadas y a menudo tienen poco hueso bajo el pliegue de las rodillas. Las cuartillas sueln ser largas, por lo que aportan una suspensión confortable a los aires.

Cascos: Bien recortados, con cascos limpios, abiertos y bien formados. Para las exhibiciones se dejan muy largos y se le colocan pesadas herraduras.

Cola: Crines y cola abundante, se acentúa por la elevada implantación de la cola, producida de forma artificial; que se logra mediante una incisión en el maslo y haciendo que la cola se sostenga en la baticola.

Cuartos traseros: Están suavemente redondeados, con la grupa  muy plana y la inserción de la cola bien alta.

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